martes, 21 de junio de 2022

Trabajo práctico sobre "El matadero" - ES 57 - Sexto año - Fecha de entrega: jueves 23 de junio

Durante las clases del 14, 16 y 21 de junio hemos analizado el texto "El matadero". La entrega de este trabajo práctico consiste en ofrecer en hoja aparte de todas las actividades realizadas. Se sugiere la entrega en Word. El trabajo, ya sea escrito en PC o a mano, deberá tener una portada con el nombre de la escuela, del alumno o alumna, de la materia, del docente (Ezequiel Obregón) y la fecha de entrega. Se evaluará la pertinencia en las respuestas, la coherencia y cohesión y el nivel de análisis. Cualquier trabajo que incurriere en el plagio, será calificado con la nota de 1 (uno).

jueves, 16 de junio de 2022

Actividad a partir del texto "La oposición entre unitarios y federales en la literatura"

 

1) ¿Qué puntos en común encuentras entre Echeverría y Sarmiento, en cuanto a sus ideales políticos?

2) ¿Cuál fue la importancia del Salón Literario para la conformación de un ideario unitario?

3) ¿Por qué podemos sostener que "El matadero" es un texto híbrido?

4) ¿Por qué podemos afirmar que Echeverría propone un trabajo minucioso sobre la oralidad del lenguaje en su cuento?

5) ¿Consideras al cuento como una alegoría? ¿Por qué?

La oposición entre unitarios y federales en la literatura

 Material de lectura para trabajar sobre "El matadero".


Introducción


Esta monografía tiene por objetivo principal analizar la dicotomía civilización y barbarie y la dialéctica que entabla con la poética del Romanticismo, a partir de dos de los textos clave de la literatura argentina del siglo XIX: “El matadero”, escrito por Esteban Echeverría, y Facundo o Civilización y Barbarie, de Domingo Faustino Sarmiento.

Nuestra propuesta de análisis parte de la idea de que la mirada subjetivista propia del texto romántico se amolda a la necesidad de los autores de expresar un punto de vista crítico sobre el estado de la política y la sociedad nacional y de impugnar la forma de ejercer el poder de Juan Manuel de Rosas.

El Romanticismo[1], que nació en el siglo XIX en Europa, emergió impulsado por una furia anti-racionalista que buscó liberar a aquel continente de las formas simétricas que imperaban en las artes plásticas y del didactismo que marcaba tanto a la narrativa como al teatro. El nombre de este movimiento responde a la puesta en valor de las lenguas romance, para diferenciarse del uso del latín (lengua asociada a la élite).

Como hemos advertido, se destaca una visión subjetiva, tanto en el modo de percibir la naturaleza como en la forma de experimentar sentimientos. Las obras románticas exaltaban los amores y los odios, los deseos y los miedos; pasiones que habían sido rechazadas por el arte más mesurado y racionalista del siglo XVIII. Cabe destacar que el nacionalismo y el liberalismo generaron entusiasmo en los artistas románticos, comprometidos con las luchas sociales. Aquí encontramos un punto de convergencia entre los dos autores que analizamos, ya dentro de una perspectiva local.

 

Contexto histórico y político: la figura de Juan Manuel de Rosas

 

En 1828, una vez que finalizó la guerra con Brasil, la provincia Oriental (actualmente, Uruguay) se independizó de las provincias unidas del Río de la Plata. En ese contexto, Juan Manuel de Rosas fue elegido gobernador por la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires para su primer mandato en el año 1829 hasta el año 1832. La Legislatura, por otra parte, le otorgó facultades extraordinarias. Dado que entre 1832 y 1835 los gobiernos que le sucedieron tuvieron serios conflictos, fue nuevamente gobernador con la Suma del Poder Público y se mantuvo en el cargo hasta 1852.

Durante el hiato en el que Juan Manuel de Rosas no ejerció la gobernación, llevó adelante la primera campaña contra los pueblos originarios. Su política estuvo marcada por el predominio político-económico de Buenos Aires, en detrimento de las demás provincias. No obstante, se les permitía conservar cierta autonomía gracias a pactos y coaliciones entre el propio Rosas y los caudillos, quienes encarnaban la herencia cultural y social de raíz hispana, con una estructura terrateniente.

Tanto Buenos Aires como el interior reconocieron la necesidad de establecer un gobierno nacional, pero la discusión giró en torno a determinar la forma que tendría ese gobierno. Las opciones eran: uno centralizado, sostenido por la doctrina unitaria, u otro que pugnaba por la unión de las provincias autónomas reunidas por un gobierno nacional, tal como proponía la doctrina federal.

 

“El matadero”

 

Esteban Echeverría nació en Buenos Aires, el 2 de septiembre de 1805. A los veinte años viajó a París para formarse. Allí conoció las ideas del Romanticismo alemán difundidas en Francia. De regreso a Buenos Aires, publicó sus primeros poemas y frecuentó el Salón Literario de Marcos Sastre, quien lo fundó en 1837 en su propia librería[2].

Echeverría escribió El matadero entre 1838 y 1840, años antes de exiliarse en Montevideo. Veinte años después del fallecimiento de su autor, en 1871, el texto fue rescatado Juan María Gutiérrez, uno de sus amigos, quien lo dio a conocer cuando Juan Manuel de Rosas ya estaba exiliado en Inglaterra.

En la primera parte del cuento sobresale la trama descriptiva que da cuenta del festivo juego sangriento que se ubica entre lo animal y lo humano. La segunda parte narra el episodio de la fuga del toro y la muerte del niño; entrecruzamiento entre la animalidad y la humanidad que, de alguna forma, presagia el final: la tortura y la muerte del joven unitario.

Señalemos que El matadero es un texto que presenta una hibridez genérica. Por un lado, constituye un cuadro de costumbres puesto que ofrece una descripción del Matadero del Alto; por otro lado, como cuento, no se termina de ajustar al desarrollo narrativo lineal y secuencial propio del género. Según Romina Sampayo y otros,

 

 “para los que privilegian su contenido político, El matadero es una alegoría del unitarismo liberal, por la cual el matadero es un representación simbólica de la Argentina, un modelo de país ganadero, carnívoro y bárbaro. Dentro de esa alegoría, el Juez del matadero representaría a Rosas y el Matasiete a su brazo armado; la Mazorca y la ‘chusma’ son una alegoría de los habitantes cegados por su adhesión irracional al régimen federal” (Sampayo, 2012: 50).

 

En cuanto a la espacialidad, el matadero se constituye como un ámbito simbólico. En primer lugar, se encuentra en una zona limítrofe entre el campo y la ciudad. Hay un componente siniestro en la narración, que muestra cómo la rusticidad del campo afecta a la urbe. Esa presencia está tematizada en la carne; el joven unitario es tratado como una res más. El matadero, entonces, representa una crítica basada en la ganadería. Funciona como un ataque al sector del cual Rosas fue parte.

 

Facundo o Civilización o Barbarie

 

Domingo Faustino Sarmiento nació en San Juan, en 1811, y fue un autodidacta. A finales de la década de 1820, combatió en el bando liberal. Cuando Juan Manuel de Rosas estableció su gobierno, se exilió en Chile. Allí comenzó a utilizar la fórmula “civilización o barbarie” en artículos periodísticos que publicó en el diario El progreso a partir de 1845. Prontamente reunió esos artículos en forma de libro con el título de Civilización y Barbarie. Vida de Juan Facundo Quiroga, aspecto físico, costumbres y hábitos de la República Argentina.

En este texto, el tópico europeo de oposición entre lo civilizado y lo bárbaro le permitió a su autor organizar nuevos pares de opuestos: Buenos Aires versus las provincias, la ciudad versus el desierto, Europa versus América, Mayo versus el Virreinato, progreso versus estancamiento, libre comercio versus monopolio, colonos europeos versus gauchos. Claramente, Sarmiento se posicionó como un defensor de los primeros elementos de cada opuesto.

La dicotomía civilización y barbarie también le sirvió al por entonces joven Sarmiento, escritor romántico, para explicar las dificultades que atravesaba nuestra reciente nación a partir de la Independencia de 1810.

El libro se organiza con una Introducción y tres partes. En la primera se refiere a la geografía argentina y describe a la llanura argentina; en la segunda, tiene como tema la vida de Quiroga (un caudillo riojano); en la tercera, analiza las consecuencias de su asesinato y expone el proyecto político que debe llevarse a cabo luego de su muerte.

Aquel proyecto lo encontró como su gran instrumentador, puesto que Sarmiento logró convertirse en el primer presidente civil de la República Argentina (1868-1874). En su obra, hace explícita su voluntad de visibilizar, a partir de la figura de Quiroga, algo más que su biografía. Sostiene que no era un caudillo simplemente, “sino una manifestación de la vida argentina tal como la han hecho la colonización y las particularidades del terreno” (Sarmiento, 2011: 31).

La barbarie aparece representada en diversas figuras: los indios, quienes según el autor traban el progreso; los gauchos, porque los caudillos regionales –como el propio Quiroga- son feudales y anárquicos y, finalmente, los federales y su líder, Juan Manuel de Rosas, acusado de ser un tirano conservador del orden colonial, feudal y cristiano.

 

“El matadero” y Facundo: violencia física y textual

 

En ambos textos el tópico de la violencia es central. En la narración de Echeverría, el joven unitario es torturado y asesinado por los federales que trabajan en el matadero. Es –como señalaron varios críticos- una violencia que se ejerce también desde el lenguaje, pues el relato enfrenta la lengua vulgar frente a otra que es refinada y que articula un discurso que sostiene los ideales que también son los del autor.

En el caso de Facundo o Civilización o Barbarie, también aparece la violencia en el cuerpo y en el lenguaje. Uno de los primeros pasajes narra el ataque que el autor sufrió por parte de la mazorca[3] cuando se dirigía a su exilio.

“A fines del año 1840 salía yo de mi patria, desterrado por lástima, estropeado, lleno de cardenales, puntazos y golpes recibidos el día anterior en una de esas bacanales sangrientas de soldadesca y mazorqueros. Al pasar por los baños del Zonda, bajo las armas de la patria que en días más alegres había pintado en una sala, escribí con carbón estas palabras:

On ne tue point les idées.

El Gobierno, a quien se comunicó el hecho, mandó una comisión encargada de descifrar el jeroglífico, que se decía contener desahogos innobles, insultos y amenazas. Oída la traducción: ‘¡Y bien! –dijeron- ¿qué significa esto?’” (Sarmiento, 2011: 22)

En este comienzo observamos, por un lado, el maltrato corporal. Pero por otra parte, el autor también traza una frontera con el lenguaje; ¿acaso aquellos “bárbaros” entendieron automáticamente la traducción de la frase[4]?

Otra característica que comparten ambos textos es su cualidad híbrida. Ya hemos dado cuenta de este aspecto en el caso de “El matadero”. En cuanto a Facundo, si bien el libro fue compuesto con una finalidad política evidente, todavía sigue incitando debates la clasificación textual del libro: ¿se trata de un ensayo de tesis, una biografía novelada, un panfleto?

 

Conclusiones

 

En esta monografía analizamos dos textos producidos desde el exilio. La distancia de los autores con su patria también da cuenta, de alguna manera, de la violencia que sus relatos presentan. Tanto “El matadero” como Facundo o Civilización o Barbarie le acercan al lector los valores que Echeverría y Sarmiento defendieron, asociados al pensamiento unitario.

No es casual que los dos textos recurran a la representación de la violencia como un modo de mostrar el camino contrario a la civilización. Como hemos señalado, ambos adscriben al Romanticismo; la exaltación de las pasiones y la asociación entre éstas y la defensa de la patria se hacen más que evidentes conforme avanzan los relatos. Al mismo tiempo, los autores recurrieron a modelos híbridos para volver con mayor fuerza a esa realidad sobre la que pretendían intervenir. “El matadero”, como símbolo de un sistema bárbaro y opresor, y Facundo o Civilización o Barbarie, como diagnóstico de todo un país a partir de la figura de un caudillo, tienen como objetivo profundo alertar sobre los males que están enquistados en Argentina y, de esta manera, advertir cuál es el camino adecuado para evitarlos definitivamente.



[1] Las manifestaciones estéticas del Romanticismo tuvieron su inicio en Alemania con el movimiento Sturm und Drang (“tormenta e inquietud”) liderado por Johann Goethe y su novela Werther (1774). Continuaron en Inglaterra con obras de Samuel Coleridge y Lord Byron y en Francia con Víctor Hugo.

El Romanticismo en el Río de la Plata coincide con el origen de una literatura con un perfil nacional y por el desprendimiento reciente de España.

 

[2] Allí se reunieron hombres que deseaban retornar a los ideales de la Revolución de Mayo y fueron férreos opositores al gobierno rosista. Entre este grupo de intelectuales se encontraban José Mármol, Juan Bautista Alberdi y Domingo Faustino Sarmiento, entre otros.

[3] Organización policial que actuó al servicio de Juan Manuel de Rosas, quien utilizó el terrorismo como instrumento de gobierno.

[4] “Las ideas no se matan”.


martes, 7 de junio de 2022

Actividad sobre "El matadero" (clase del martes 7 de junio de 2022)

 

Hola a todos y a todas. Deben hacer esta actividad para entregar el día viernes. En caso de que ese día no haya clases, haré un Classroom para que la dejen allí. Por favor, redacten con letra clara. Gracias.


1) Leer con atención el cuento "El matadero" (está en este mismo BLOG).

2) Responder:

a. ¿Qué importancia tiene la Cuaresma cristiana en el relato?

b. ¿Cómo reconocen al joven unitario?

c. Expliquen la crítica a la Iglesia que se desprende de las palabras iniciales del narrador.

jueves, 2 de junio de 2022

Leer para la próxima clase el cuento "El matedero", de Esteban Echeverría

 A pesar de que la mía es historia, no la empezaré por el arca de Noé y la genealogía de sus ascendientes como acostumbraban hacerlo los antiguos historiadores españoles de América que deben ser nuestros prototipos. Temo muchas razones para no seguir ese ejemplo, las que callo por no ser difuso. Diré solamente que los sucesos de mi narración, pasaban por los años de Cristo de 183… Estábamos, a más, en cuaresma, época en que escasea la carne en Buenos Aires, porque la iglesia adoptando el precepto de Epitecto, sustine abstine (sufre, abstente) ordena vigilia y abstinencia a los estómagos de los fieles, a causa de que la carne es pecaminosa, y, como dice el proverbio, busca a la carne. Y como la iglesia tiene ab initio y por delegación directa de Dios el imperio inmaterial sobre las conciencias y estómagos, que en manera alguna pertenecen al individuo, nada más justo y racional que vede lo malo.