Durante las clases del 14, 16 y 21 de junio hemos analizado el texto "El matadero". La entrega de este trabajo práctico consiste en ofrecer en hoja aparte de todas las actividades realizadas. Se sugiere la entrega en Word. El trabajo, ya sea escrito en PC o a mano, deberá tener una portada con el nombre de la escuela, del alumno o alumna, de la materia, del docente (Ezequiel Obregón) y la fecha de entrega. Se evaluará la pertinencia en las respuestas, la coherencia y cohesión y el nivel de análisis. Cualquier trabajo que incurriere en el plagio, será calificado con la nota de 1 (uno).
LITERATURA: SEXTO AÑO
Espacio destinado a facilitar/agilizar la cursada de la materia.
martes, 21 de junio de 2022
jueves, 16 de junio de 2022
Actividad a partir del texto "La oposición entre unitarios y federales en la literatura"
1) ¿Qué puntos en común encuentras entre Echeverría y Sarmiento, en cuanto a sus ideales políticos?
2) ¿Cuál fue la importancia del Salón Literario para la conformación de un ideario unitario?
3) ¿Por qué podemos sostener que "El matadero" es un texto híbrido?
4) ¿Por qué podemos afirmar que Echeverría propone un trabajo minucioso sobre la oralidad del lenguaje en su cuento?
5) ¿Consideras al cuento como una alegoría? ¿Por qué?
La oposición entre unitarios y federales en la literatura
Material de lectura para trabajar sobre "El matadero".
Introducción
Esta monografía tiene por objetivo principal
analizar la dicotomía civilización y barbarie y la dialéctica que entabla con
la poética del Romanticismo, a partir de dos de los textos clave de la literatura
argentina del siglo XIX: “El matadero”, escrito por Esteban Echeverría, y Facundo o Civilización y Barbarie, de
Domingo Faustino Sarmiento.
Nuestra propuesta de análisis parte de
la idea de que la mirada subjetivista propia del texto romántico se amolda a la
necesidad de los autores de expresar un punto de vista crítico sobre el estado
de la política y la sociedad nacional y de impugnar la forma de ejercer el
poder de Juan Manuel de Rosas.
El Romanticismo[1], que nació en el siglo XIX
en Europa, emergió impulsado por una furia anti-racionalista que buscó liberar
a aquel continente de las formas simétricas que imperaban en las artes
plásticas y del didactismo que marcaba tanto a la narrativa como al teatro. El
nombre de este movimiento responde a la puesta en valor de las lenguas romance,
para diferenciarse del uso del latín (lengua asociada a la élite).
Como hemos advertido, se destaca una
visión subjetiva, tanto en el modo de percibir la naturaleza como en la forma
de experimentar sentimientos. Las obras románticas exaltaban los amores y los
odios, los deseos y los miedos; pasiones que habían sido rechazadas por el arte
más mesurado y racionalista del siglo XVIII. Cabe destacar que el nacionalismo
y el liberalismo generaron entusiasmo en los artistas románticos, comprometidos
con las luchas sociales. Aquí encontramos un punto de convergencia entre los
dos autores que analizamos, ya dentro de una perspectiva local.
Contexto histórico y político: la figura de Juan Manuel de Rosas
En 1828, una vez que finalizó la guerra
con Brasil, la provincia Oriental (actualmente, Uruguay) se independizó de las
provincias unidas del Río de la Plata. En ese contexto, Juan Manuel de Rosas
fue elegido gobernador por la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires para
su primer mandato en el año 1829 hasta el año 1832. La Legislatura, por otra
parte, le otorgó facultades extraordinarias. Dado que entre 1832 y 1835 los
gobiernos que le sucedieron tuvieron serios conflictos, fue nuevamente
gobernador con la Suma del Poder Público y se mantuvo en el cargo hasta 1852.
Durante el hiato en el que Juan Manuel
de Rosas no ejerció la gobernación, llevó adelante la primera campaña contra
los pueblos originarios. Su política estuvo marcada por el predominio
político-económico de Buenos Aires, en detrimento de las demás provincias. No
obstante, se les permitía conservar cierta autonomía gracias a pactos y coaliciones
entre el propio Rosas y los caudillos, quienes encarnaban la herencia cultural
y social de raíz hispana, con una estructura terrateniente.
Tanto Buenos Aires como el interior
reconocieron la necesidad de establecer un gobierno nacional, pero la discusión
giró en torno a determinar la forma que tendría ese gobierno. Las opciones eran:
uno centralizado, sostenido por la doctrina unitaria, u otro que pugnaba por la
unión de las provincias autónomas reunidas por un gobierno nacional, tal como
proponía la doctrina federal.
“El matadero”
Esteban Echeverría nació en Buenos
Aires, el 2 de septiembre de 1805. A los veinte años viajó a París para formarse.
Allí conoció las ideas del Romanticismo alemán difundidas en Francia. De
regreso a Buenos Aires, publicó sus primeros poemas y frecuentó el Salón
Literario de Marcos Sastre, quien lo fundó en 1837 en su propia librería[2].
Echeverría escribió El matadero entre 1838 y 1840, años antes de exiliarse en
Montevideo. Veinte años después del fallecimiento de su autor, en 1871, el
texto fue rescatado Juan María Gutiérrez, uno de sus amigos, quien lo dio a
conocer cuando Juan Manuel de Rosas ya estaba exiliado en Inglaterra.
En la primera parte del cuento sobresale
la trama descriptiva que da cuenta del festivo juego sangriento que se ubica
entre lo animal y lo humano. La segunda parte narra el episodio de la fuga del
toro y la muerte del niño; entrecruzamiento entre la animalidad y la humanidad
que, de alguna forma, presagia el final: la tortura y la muerte del joven
unitario.
Señalemos que El matadero es un texto que presenta una hibridez genérica. Por un
lado, constituye un cuadro de costumbres puesto que ofrece una descripción del
Matadero del Alto; por otro lado, como cuento, no se termina de ajustar al
desarrollo narrativo lineal y secuencial propio del género. Según Romina
Sampayo y otros,
“para los que privilegian su contenido
político, El matadero es una alegoría
del unitarismo liberal, por la cual el matadero es un representación simbólica
de la Argentina, un modelo de país ganadero, carnívoro y bárbaro. Dentro de esa
alegoría, el Juez del matadero representaría a Rosas y el Matasiete a su brazo
armado; la Mazorca y la ‘chusma’ son una alegoría de los habitantes cegados por
su adhesión irracional al régimen federal” (Sampayo, 2012: 50).
En cuanto a la espacialidad, el matadero
se constituye como un ámbito simbólico. En primer lugar, se encuentra en una
zona limítrofe entre el campo y la ciudad. Hay un componente siniestro en la
narración, que muestra cómo la rusticidad del campo afecta a la urbe. Esa
presencia está tematizada en la carne; el joven unitario es tratado como una
res más. El matadero, entonces, representa una crítica basada en la ganadería.
Funciona como un ataque al sector del cual Rosas fue parte.
Facundo o Civilización o Barbarie
Domingo Faustino Sarmiento nació en San
Juan, en 1811, y fue un autodidacta. A finales de la década de 1820, combatió
en el bando liberal. Cuando Juan Manuel de Rosas estableció su gobierno, se
exilió en Chile. Allí comenzó a utilizar la fórmula “civilización o barbarie”
en artículos periodísticos que publicó en el diario El progreso a partir de 1845. Prontamente reunió esos artículos en
forma de libro con el título de Civilización
y Barbarie. Vida de Juan Facundo Quiroga, aspecto físico, costumbres y hábitos
de la República Argentina.
En este texto, el tópico europeo de
oposición entre lo civilizado y lo bárbaro le permitió a su autor organizar
nuevos pares de opuestos: Buenos Aires versus las provincias, la ciudad versus
el desierto, Europa versus América, Mayo versus el Virreinato, progreso versus
estancamiento, libre comercio versus monopolio, colonos europeos versus
gauchos. Claramente, Sarmiento se posicionó como un defensor de los primeros
elementos de cada opuesto.
La dicotomía civilización y barbarie
también le sirvió al por entonces joven Sarmiento, escritor romántico, para
explicar las dificultades que atravesaba nuestra reciente nación a partir de la
Independencia de 1810.
El libro se organiza con una
Introducción y tres partes. En la primera se refiere a la geografía argentina y
describe a la llanura argentina; en la segunda, tiene como tema la vida de
Quiroga (un caudillo riojano); en la tercera, analiza las consecuencias de su
asesinato y expone el proyecto político que debe llevarse a cabo luego de su
muerte.
Aquel proyecto lo encontró como su gran
instrumentador, puesto que Sarmiento logró convertirse en el primer presidente
civil de la República Argentina (1868-1874). En su obra, hace explícita su
voluntad de visibilizar, a partir de la figura de Quiroga, algo más que su
biografía. Sostiene que no era un caudillo simplemente, “sino una manifestación
de la vida argentina tal como la han hecho la colonización y las
particularidades del terreno” (Sarmiento, 2011: 31).
La barbarie aparece representada en
diversas figuras: los indios, quienes según el autor traban el progreso; los
gauchos, porque los caudillos regionales –como el propio Quiroga- son feudales
y anárquicos y, finalmente, los federales y su líder, Juan Manuel de Rosas,
acusado de ser un tirano conservador del orden colonial, feudal y cristiano.
“El matadero” y Facundo:
violencia física y textual
En ambos textos el tópico de la
violencia es central. En la narración de Echeverría, el joven unitario es
torturado y asesinado por los federales que trabajan en el matadero. Es –como
señalaron varios críticos- una violencia que se ejerce también desde el
lenguaje, pues el relato enfrenta la lengua vulgar frente a otra que es
refinada y que articula un discurso que sostiene los ideales que también son
los del autor.
En el caso de Facundo o Civilización o Barbarie, también aparece la violencia en
el cuerpo y en el lenguaje. Uno de los primeros pasajes narra el ataque que el
autor sufrió por parte de la mazorca[3] cuando se dirigía a su
exilio.
“A fines del año 1840 salía yo de mi
patria, desterrado por lástima, estropeado, lleno de cardenales, puntazos y
golpes recibidos el día anterior en una de esas bacanales sangrientas de
soldadesca y mazorqueros. Al pasar por los baños del Zonda, bajo las armas de
la patria que en días más alegres había pintado en una sala, escribí con carbón
estas palabras:
On ne tue point les idées.
El Gobierno, a quien se comunicó el
hecho, mandó una comisión encargada de descifrar el jeroglífico, que se decía
contener desahogos innobles, insultos y amenazas. Oída la traducción: ‘¡Y bien!
–dijeron- ¿qué significa esto?’” (Sarmiento, 2011: 22)
En este comienzo observamos, por un
lado, el maltrato corporal. Pero por otra parte, el autor también traza una
frontera con el lenguaje; ¿acaso aquellos “bárbaros” entendieron
automáticamente la traducción de la frase[4]?
Otra característica que comparten ambos
textos es su cualidad híbrida. Ya hemos dado cuenta de este aspecto en el caso
de “El matadero”. En cuanto a Facundo,
si bien el libro fue compuesto con una finalidad política evidente, todavía
sigue incitando debates la clasificación textual del libro: ¿se trata de un
ensayo de tesis, una biografía novelada, un panfleto?
Conclusiones
En esta monografía analizamos dos textos
producidos desde el exilio. La distancia de los autores con su patria también
da cuenta, de alguna manera, de la violencia que sus relatos presentan. Tanto
“El matadero” como Facundo o Civilización
o Barbarie le acercan al lector los valores que Echeverría y Sarmiento
defendieron, asociados al pensamiento unitario.
No es casual que los dos textos recurran
a la representación de la violencia como un modo de mostrar el camino contrario
a la civilización. Como hemos señalado, ambos adscriben al Romanticismo; la
exaltación de las pasiones y la asociación entre éstas y la defensa de la
patria se hacen más que evidentes conforme avanzan los relatos. Al mismo
tiempo, los autores recurrieron a modelos híbridos para volver con mayor fuerza
a esa realidad sobre la que pretendían intervenir. “El matadero”, como símbolo
de un sistema bárbaro y opresor, y Facundo
o Civilización o Barbarie, como diagnóstico de todo un país a partir de la
figura de un caudillo, tienen como objetivo profundo alertar sobre los males que
están enquistados en Argentina y, de esta manera, advertir cuál es el camino
adecuado para evitarlos definitivamente.
[1] Las manifestaciones estéticas del Romanticismo tuvieron su inicio en Alemania con el movimiento Sturm und Drang (“tormenta e inquietud”) liderado por Johann Goethe y su novela Werther (1774). Continuaron en Inglaterra con obras de Samuel Coleridge y Lord Byron y en Francia con Víctor Hugo.
El Romanticismo en el Río de la Plata coincide con el origen de una literatura con un perfil nacional y por el desprendimiento reciente de España.
[2] Allí se reunieron hombres
que deseaban retornar a los ideales de la Revolución de Mayo y fueron férreos
opositores al gobierno rosista. Entre este grupo de intelectuales se
encontraban José Mármol, Juan Bautista Alberdi y Domingo Faustino Sarmiento,
entre otros.
[3] Organización policial que
actuó al servicio de Juan Manuel de Rosas, quien utilizó el terrorismo como
instrumento de gobierno.
[4]
“Las ideas no se matan”.
martes, 7 de junio de 2022
Actividad sobre "El matadero" (clase del martes 7 de junio de 2022)
Hola a todos y a todas. Deben hacer esta actividad para entregar el día viernes. En caso de que ese día no haya clases, haré un Classroom para que la dejen allí. Por favor, redacten con letra clara. Gracias.
1) Leer con atención el cuento "El matadero" (está en este mismo BLOG).
2) Responder:
a. ¿Qué importancia tiene la Cuaresma cristiana en el relato?
b. ¿Cómo reconocen al joven unitario?
c. Expliquen la crítica a la Iglesia que se desprende de las palabras iniciales del narrador.
jueves, 2 de junio de 2022
Leer para la próxima clase el cuento "El matedero", de Esteban Echeverría
A pesar de que la mía es historia, no la empezaré por el arca de Noé y la genealogía de sus ascendientes como acostumbraban hacerlo los antiguos historiadores españoles de América que deben ser nuestros prototipos. Temo muchas razones para no seguir ese ejemplo, las que callo por no ser difuso. Diré solamente que los sucesos de mi narración, pasaban por los años de Cristo de 183… Estábamos, a más, en cuaresma, época en que escasea la carne en Buenos Aires, porque la iglesia adoptando el precepto de Epitecto, sustine abstine (sufre, abstente) ordena vigilia y abstinencia a los estómagos de los fieles, a causa de que la carne es pecaminosa, y, como dice el proverbio, busca a la carne. Y como la iglesia tiene ab initio y por delegación directa de Dios el imperio inmaterial sobre las conciencias y estómagos, que en manera alguna pertenecen al individuo, nada más justo y racional que vede lo malo.
martes, 10 de mayo de 2022
Actividad de diagnóstico
Primera Parte:
1) ¿Qué
tipo de textos lees con mayor frecuencia?
2) ¿Qué
tipo de textos escribes con mayor frecuencia? Tanto en esta pregunta como en la
anterior, se tienen en cuenta toda clase de textos incluyendo canciones, redes
sociales (Facebook, Twitter, etc.), noticias, etc.
3) ¿Qué
textos te gustaría leer este año, en este curso?
Segunda Parte:
1) Lee
la información sobre los diferentes tipos de narradores y el cuento “La figura
del espejo”.
2) Resume
el cuento en cinco renglones, no más.
3) ¿Te
ha gustado el cuento? ¿Por qué?
4) Elije
diez renglones o más del cuento y vuelve a escribirlos, pero cambiando el tipo
de narrador.
…
Los
diferentes tipos de narradores:
A continuación, voy a ofrecerles un fragmento de la novela It, de Stephen King, que fue escrita con un narrador omnisciente y que yo voy a pasar a los otros dos tipos de narradores.
Narrador omnisciente:
En la boca de tormenta había un payaso. La luz, en ese sitio, distaba de ser buena, pero bastó para que George estuviera seguro de lo que veía. Era un payaso, como en el circo o en la televisión. (…) La cara del payaso metido en la boca de tormenta era blanca; tenía cómicos mechones de pelo rojo a cada lado de la calva y una gran sonrisa pintada sobre la boca. (…).
El payaso tenía un manojo de globos de
todos los colores, como tentadora fruta madura, en una mano.
En la otra, el barquito de papel de
George.
- ¿Quieres
tu barquito, Georgie? – El payaso sonreía.
George también sonrió. No podía
evitarlo; aquella sonrisa era del tipo que uno devuelve sin querer.
- Por
supuesto.
El payaso se echó a reír.
Narrador protagonista:
En la boca de tormenta vi a un payaso. La luz, en ese sitio, no me pareció muy buena, pero fue suficiente para estar seguro: era un payaso, como los que veía en el circo o en la televisión. (…) La cara del payaso era blanca; tenía mechones de pelo rojo que me causaron gracia a cada lado de la calva y una gran sonrisa pintada sobre la boca. (…).
El payaso tenía un manojo de globos de
todos los colores. En la otra, tenía mi barquito de papel.
- ¿Quieres
tu barquito, Georgie? – me preguntó mientras me sonreía.
Yo también lo hice, no pude evitarlo.
- Por
supuesto. – le dije.
El payaso se echó a reír.
Narrador testigo
A la distancia, pude ver que en la boca de tormenta que había un payaso. La luz, en ese sitio, distaba de ser buena, pero creo que Georgie se dio cuenta de lo que había. Era un payaso, como en el circo o en la televisión. (…) La cara del payaso metido en la boca de tormenta era blanca; tenía cómicos mechones de pelo rojo a cada lado de la calva y una gran sonrisa pintada sobre la boca. (…).
Con algo de dificultad, desde mi ventana
llegué a ver que el payaso tenía un manojo de globos de todos los colores en
una mano. En la otra, tenía el barquito de papel de George.
Luego vi que el payaso, sonriente, le
dijo algo y que Georgie le respondió. Luego el payaso se echó a reír.
